
Salvador Allende, Presidente elegido democráticamente en Chile, murió en el Palacio de La Moneda después de que el Ejército se levantara y tomara el poder a la fuerza el otro 11 de septiembre, el de 1973. Un poder que mantuvieron muchos años, tantos que todavía pueden notarse sus coletazos, pues los que sufrieron sus consecuencias continúan en el exilio. Ahora, ellos, los que vivieron, pero lejos del sueño que construyeron, quieren rendir homenaje al Presidente en España los actos se suceden en diversos municipios del país, pero en Chile aún es diferente.
"Trabajadores de mi patria: Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición, pretende imponerse. Sigan ustedes, sabiendo, que mucho más temprano que tarde, de nuevo, abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza, de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición".
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